Hoy en día, lo que todo el mundo más busca es tiempo.

Tiempo para trabajar.

Tiempo para quedarse con la familia.

Tiempo para salir con los amigos.

Tiempo para Internet.

Tiempo para conversar.

Tiempo para estudiar.

Tiempo para ir a la iglesia.

Tiempo para leer la Biblia.

Tiempo para orar.

Necesitamos tiempo para muchas cosas, muchas responsabilidades, y al final de cuentas, lo que menos tenemos es tiempo.

¿Y cuál es el resultado de todo esto? Un vacío y una frustración tan grande que llega a atormentar el pecho.

¿Eso no es un medio contradictorio? Si nuestra vida se llena con tantas funciones y obligaciones, no deberíamos tener tiempo para sentirnos solas. Pero, por desgracia, eso es lo que sucede cuando actuamos como Marta.

“Marta, Marta, estás ansiosa y afligida con muchas cosas, pero una sola es necesaria; Y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada. “(Lucas 10: 41- 42)

¡Mi amiga, usted necesita ayuda!

No pienses que das cuenta de todo, porque no lo das.

Usted sólo tendrá éxito en todas sus responsabilidades cuando poner la “buena parte” ante todo.

“Yo soy la vid, vosotros las ramas; quien está en mí, y yo en él, ese da mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer. “(Juan 15: 5)

 

Entonces, ¿para qué insistir en tratar de resolver todo en la fuerza de su brazo? ¿Por qué no depender de Él? ¿Por qué no pedir y permitir Su ayuda?

En ese momento quiero que usted piense:

Ya estamos en el día 11 del ayuno de Daniel. ¿Usted ha aprovechado estos días para estar a los pies de Jesús, como María, o para usted fueron apenas meros once días resolviendo preocupaciones, como Marta?

Un día puedes perder todo lo que has construido y luchado para conquistar. Pero la buena parte es lo que permanece para siempre.

Por Rayane Araujo

Traduzido pela mentora Marli Salustiano

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