A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”
(Juan 1: 11-13)

Estos versículos me llamaron la atención, y me recordaron a nosotros, hijos, pues nacimos en el altar.

Dios quiere hacer con nosotros lo que Él prometió, pero no basta con ser nacido de la carne. En otras palabras, ser hijo de pastor no es suficiente, tenemos que ser nacidos de Él, pero para eso suceder, hay que recibirlo.

Significado de Recibir: Aceptar (lo que se ofrece o se envía). “Recibí el regalo, la correspondencia”, “tomar posesión de una herencia.”

Nosotros somos herederos de la herencia de la fe -la más preciosa que existe-, entonces yo te pregunto: ¿Has aceptado esa herencia? ¿Ha aceptado lo que es tuyo por derecho o ha rechazado?

¡Piense en eso!

Texto: Mentor Robson Lima

Tradução: Mentora Marli Salustiano

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