“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” (Filipenses 3:13-14)

No hay como cambiar el pasado, ¡pero podemos cambiar el futuro!

Deja de mirar hacia atrás y focaliza el mayor objetivo, que es la soberana vocación.

¿Has descubierto tu vocación?

¿Y cuál es la soberana? La mayor conquista de todas es la salvación del alma.

Y ganar almas es nuestro mayor placer.

Vamos en este año de 2018, alcanzar las almas de todos los Hijos Universal.

Vamos a hacer esto dando nuestro mejor en cada proyecto y llamando a los hijos a estar presentes en las reuniones, y principalmente pasando nuestro testimonio.

El primer paso y lo más importante es el bautismo en las aguas.

En la vigilia del día 31 entierre su pasado de una vez por todas, comience una nueva vida y tenga, de hecho, un año nuevo.

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