“Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor. Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud. Que se siente solo y calle, porque es Dios quien se lo impuso;” (Lamentaciones 3:26-28)

Aunque David fuese joven, él tenía una responsabilidad y no la veía como un yugo, un peso o un fardo.

No leemos en la Biblia, David reclamando de las tareas que su padre confiaba en sus manos, por el contrario, él cuidaba con tanto amor, que enfrentaba a osos y leones para proteger las ovejas. ¿Y eso a cambio de qué?

David fue un hombre completo. De un simple pastor de ovejas, despreciado por los hermanos y por el propio padre, se tornó el mayor rey de la historia de Israel. Sin embargo, antes de ser alguien notable, él ya se preparaba.

Todos nosotros, hijos, queremos escribir nuestra historia y no quedarnos a la sombra de nuestro padre. Pero si en la juventud no invertimos en lo que realmente es importante, ¿cómo estaremos preparados para los gigantes que vendrán?

¿Vamos a aprender y a prepararnos con David?

Todos los días él hacia la misma cosa: llevaba las ovejas para pastar

Todos los días tenemos que estudiar, ir para la iglesia, para la casa y así sucesivamente, esa rutina, a veces, puede parecer pesada y sin objetivo, pero no era así como el hombre según el corazón de Dios veía su trabajo.

David tenía todas las habilidades, porque se preparaba. Y eso sin que nadie le mandara, o que creyera en él.

Imagino que mientras las ovejas descansaban, él tocaba el harpa, escribía salmos y lo más importante; tenía comunión con Dios.

¿Cómo hemos invertido nuestro tiempo? ¿Cómo nos hemos preparado, para las luchas que vendrán?

Vamos analizar y ver en que áreas has hecho tu voluntad:

Libertad: Quedar en el WhatsApp antes de dormir.

Responsabilidad: Aprovechar este tiempo y meditar en la Biblia.

Libertad: Jugar todos los días videojuegos por 2 horas.

Responsabilidad: Usar esas 2 horas para ir a la iglesia a evangelizar.

Libertad: Todos los días ver una serie o película en Netflix.

Responsabilidad: Aprovechar este tiempo para estudiar o hacer un curso online.

Libertad: Ver TV, y quedar buscando varios programas para distraerse.

Responsabilidad: En lugar de buscar algo en la TV, ayudar a los padres con los quehaceres de la casa.

Lo que hace toda la diferencia es saber el momento cierto de tener responsabilidad, y la hora en que podemos distraernos.

“He hallado a David mi siervo; lo he ungido con mi óleo santo, y con él estará siempre mi mano;

 mi brazo también lo fortalecerá. “(Salmos 89:20-21)

Dios lo encontró, porque él escogió ser siervo, en algo que para algunos es común. David sacó grandes lecciones de una tarea tan simple.

No sirve ser de Dios y no prepararse. No sirve tener toda la preparación y no ser de Dios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2.2, Filha Universal, jornalista, leitora desde de sempre, escritora por prazer; “E descobrindo a cada dia que não há nada melhor do que os planos de Deus para nossa vida.”

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